Desde ciudades vecinas como
Pereira y Armenia hasta desde capitales como Medellín y Bogotá, entre otras,
hubo amantes de la música que armaron plan; ya fuese en "van", en automóviles
particulares, en moto o en servicio público; para desplazarse hasta la capital
caldense y disfrutar de este festival que cada vez más ratifica su importancia
y protagonismo en el occidente del país.
En los tres días acostumbrados,
visitantes y propios se deleitaron con el despliegue de artistas e
infraestructura que el Manizales Grita Rock estimó pertinente para esta versión.
Solo bastó el primer día para superar el número de asistentes respecto de años
anteriores; 11.870 asistentes, fue la cifra que la organización publicó en sus
redes, cifra importante entendiendo que Manizales es una ciudad pequeña respecto
de las capitales del país donde se realizan festivales similares.
Por su parte la conocida banda portuguesa
Moonspell, hizo que ExpoFerias, sede del festival, se pintara de negro y que
las casi de 12 mil personas gritaran en coro sus letras y agitaran sus cabezas
al ritmo de su música. Es evidente que este tipo de presentaciones junto con la
energía del público no solo hace que el festival sea reconocido a
nivel internacional sino que Manizales como ciudad sea vista y recordada por
ser una capital de rock, como desde tiempos del recordado “Festival de la Niebla”,
se perfilaba.
Definitivamente esta versión del
Manizales Grita Rock, fue una de las más contundentes en términos de
asistencia, calidad del cartel e infraestructura, lo que nos deja con muchas
expectativas para el año que viene, sin embargo por ahora nos queda el placer y
la satisfacción de haber participado activamente de este bien organizado y consolidado
festival de rock del occidente del Colombia.