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lunes, 10 de noviembre de 2025

Düsseldorf – “Die Fliese”

Unos diez años antes de conseguir mi grado en música había estudiado filosofía y letras, con la ilusión que las letras de mis canciones fueran mejores. Había que leer mucho, pero yo poco podía gracias a mi reducida capacidad de concentración, a mi escasa familiaridad con las letras y a las traducciones de los filósofos europeos hechas por algún godo del siglo pasado. Pero podía escuchar muy bien, era lo que había hecho casi siempre; entonces me dediqué a hacerlo, escuchar en el pasillo, en la cafetería, en las fiestas, y en algunas clases.

Mucho después la época del podcast me vino de maravilla. Y desde que conocí a Diana Uribe no he dejado de aprender; geografía, política, historia, mitología, literatura y hasta algunos de los grandes problemas de la filosofía pude al fin entenderlos gracias a su podcast. Ella ha hablado muchas veces sobre la montaña colombiana; en uno de sus últimos episodios menciona que es uno de los relatos mas consolidados en el país. Y eso se debe gracias a que Colombia está en gran parte sobre la cordillera de los Andes, que recorre el continente desde el extremo sur en Tierra del Fuego y va subiendo hasta terminar en Venezuela, y Colombia. Sin embargo he notado que fuera del país no se conoce este relato tanto como el del caribe, o incluso el de Pablo Escobar. Cuando los Andes llegan a Colombia se abren en tres ramales que llamamos: cordillera central, oriental y occidental; montañas gigantescas, en algunos lugares sobre los 5.300 metros de altura, que hacen parecer que todo fuera solo eso, montaña. Y esto configura una región con una cultura ligada profundamente al ser de la montaña.

En ese tiempo de la universidad de filosofía y letras escuché en el pasillo alguien decir: “un ramal de los Andes” para referirse a ese lugar donde nací y crecí. En ese momento ni tenía idea qué esas montañas eran los Andes, para mi fueron simplemente mi hogar; Manizales, Villamaria, Salamina, la San Pedro, Villa V, donde el Tío, Fundadores, el Parque Caldas, la Manga, que la Catedral que el Nevado está destapado que está cayendo ceniza y que pilas en invierno porque se crecen las quebradas. Lo de “ramal de los Andes” me lo vine a apropiar cuando estuve fuera de allí, y ya para el concierto en Düsseldorf había empezado a utilizarlo para hablar de mi música, en el intento de definirla.

Por esos días también me estaba sonando la idea de escribir sobre mis conciertos, pues los sentía como verdaderas aventuras; muchas emociones, aprendizajes personas, lugares. El siguiente era el Music Open Mic de Secret Corner Assembly en el Cafébar “Die Fliese”, en Düsseldorf. Había postulado casi dos meses antes y a una semana y media del evento no tenía respuesta, ya casi lo había descartado.

Lotta y Gerrit son los chicos de este Open Mic, que como ellos dicen es; una iniciativa de dos personas de Düsseldorf. Como apasionados de la música indie y amantes de los conciertos, llevamos organizando conciertos desde 2021, incluyendo el fin de semana Loft of Art y, desde principios de 2025, regularmente en el Café Bar "Die Fliese" de Düsseldorf-Oberbilk. Trabajamos de forma voluntaria y a tiempo parcial. Nuestro objetivo es ofrecer a los músicos indie una plataforma donde puedan sentirse como en casa y llegar a nuevos públicos. Y sí que saben hacerlo.

Desde de la postulación hasta momento en el acogedor escenario se puede sentir todo el cariño que le dan. El evento era el jueves 24 de julio y el sábado anterior recibí el mensaje de Lotta diciéndome que estaba adentro junto con Veronica, Lehmanski, Han, Marie Zaza Müller, Hungry Wolver, todos músicos de Düsseldorf, y una pintora; la amable Sandra Lehmber que me topé en la fila mientras esperaba por un cerveza; de ella había un par de pinturas colgadas junto al escenario, ¡lindo!

Inmediatamente después de contestarle a Lotta compré los boletos para un ICE de la Deutsche Bahn; ida llegando a Düsseldorf sobre las cuatro de la tarde del día del concierto y regreso a Frankfurt el día siguiente en la mañana. Nunca había estado en Düsseldorf. Por suerte encontré un hotel acogedor y barato muy cerca del "Die Fliese”. Era pequeño, el dueño hacía de recepcionista y de cocinero a la vez. El día que me iba, creo creyó que yo andaba en negocios raros porque me miró con desconfianza cuando le dije que tenía una maleta grande solo para una noche, porque llevaba mi amplificador BOSS Cube Street II, mi Pedaltrain, mis cables y algo de ropa; que había venido a Düsseldorf solo para tocar y que todo bien que la tarjeta de crédito con la que me había registrado en booking era de mi esposa; que regresaba a Frankfurt donde vivía hace 3 años; y que en la app no había mucha información sobre mí porque la había descargado el día anterior. Claro que iba a saber que; yo estaba estrenando celular después de luchar diez años contra el consumismo, y que; venía a Düsseldorf pagando trenes y hotel solo para quince minutos en el escenario de un Open Stage donde nadie me conocía y dónde no conocía a nadie. 

¿Pero de qué se tratan las aventuras?

En el evento estaba Julia Trompeter, periodista de cultura y arte de Düsseldorf, una chica amable en la que noté el disfrute de hacer lo que se ama, me dijo que hablaba un poco de español pero no llegamos a hacerlo. Entrevistaba a los músicos un par de minutos en el escenario antes de su presentación, y para esto durante la prueba de sonido, hablada con cada uno preparando un poco la conversación. Yo dije una cosa en esa previa y otra en el escenario; allí todo cambia, nunca es cómo se piensa, no sabes lo que viene, siempre hay cosas nuevas. Quizás Julia estuvo un poco incómoda por esto; pero con todas esas emociones allí antes de tocar no tuve mucho qué hacer. De todos modo agradezco mucho que hubiera estado allí, con su buena energía y motivación. La mayoría de veces hay que empezar, solo, y sin ninguna presentación.

A pesar de no conocer a nadie, fueron tan amables que no fue difícil encontrar alguien para compartir unas cervezas mientras llegaba el momento del escenario. Lehmanski; nos topamos en la conversación previa con Julia; ¿de qué vas? le pregunté, y luego hasta el fin de la noche estuvimos conversando, riendo y compartiendo la música. Él tocaba de tercero yo de quinto; le hice fotos y videos, él hizo lo mismo para mí. Me dijo que hacía un estilo indie clásico de Dortmund - Hamburg, entendí poco, pero cuando se subió al escenario fue más claro y lo relacione inmediatamente con “Das Paradies”; -pensaba que estos eran de Hamburg pero después revisé y resulta que son de Leipzig; en todo caso la relación me sirvió en el momento-. Poco después llegó una amiga suya, y me quede pensando después que me preguntara qué opinaba mi esposa que fuera músico y que viajara a tocar a otras ciudades; yo no viajaba tanto como ella pensaba pero le respondí rápidamente diciendo que todo bien, que con la comunicación todo se puede lograr, pero creo que es mucho más que eso (quizás en otro momento escriba sobre eso). Y claro vino también esa pregunta que aparece cuando menos se espera, y que debo admitir no me gusta; ¿entonces eres músico profesional?.. ¿podrá alguien que camine la música popular, decir que sí?

Había pensado que “Lamontaña”, “Illusions” y mi cover “Heartbeats”, en la versión de José Gonzales, estarían perfectas para los quince minutos que Lotta y Gerrit ofrecían a cada músico. No estaba tan seguro de “Heartbeats” porque a pesar de estar tocándola desde el 2019, y que José es aún una de mis más grandes inspiraciones, sentía que algo ya no estaba funcionando. En todo caso, se empezaba a acercar mi turno y para no darle mas cabeza al asunto pensé; que el momento lo diga, y fui por otra cervecita.

Después de la entrevista con Julia arranqué y fluyó, fluyó mucho más de lo que creí; el sonido estaba perfecto, podía sentir el bajo del Stomp Box con la fuerza necesaria para que el groove se le pegara a la gente, sentía cómo el Reverb acompañaba cada nota de la partes suaves de las canciones. Los nervios se me esfumaron y me vino una sonrisa que pude ver después en las fotos y videos; así es cómo se ve… eso que busco en cada ensayo, en cada nueva idea, en cada intento por mejorar.

Pero claro, también estuvo ese momento en el que espontáneamente lanzo mi mirada hacia abajo, y veo el BOSS RC1 LOOP esperando su turno, entonces recuerdo: “Illusions”, y llega el miedo (esta canción la hago con loops en vivo). Por mi cabeza empieza a pasar la idea que algo va a salir mal y no voy a lograr llegar hasta el final, que no soy capaz…


…entre esto empiezo a perder “Lamontaña”, que estoy tocando en ese momento. Ya me había pasado esto más veces de las que puedo contar, pero esta, no sé si por la gente el lugar las cervezas Lehmanski su amiga el chico de la cámara enfrente o simplemente porque sí, puede decirme; voy a disfrutar, disfrutar este lindo escenario, de la conexión con la gente y de mi canción. Y lo logré, disfrutar, conectar.

Tal vez conecté con mi ramal en los Andes. Pero conectar con esa montaña no es; recuerdos de su verde refrescante, donde hay siempre un atardecer, o donde el agua suena en las quebradas entre los arboles, o donde el arcoíris se le cuelga a las nubes. Sino, creo; conectar con la belleza del sabor dulce de un ron sosteniendo un cigarrillo a punto de apagarse como la noche; ver desde un balcón el sol, que saluda tocando una esquina de la Montaña, allí donde las nubes la acaban de desnudar.

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