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martes, 7 de agosto de 2018

Música Alemana en la posguerra, el inicio de la “Elektronische Musik”



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Para empezar tenemos que entender cómo fue que Alemania, en algún momento de su historia, quiso olvidarse de sí. 

Eran los inicios del siglo XX, Alemania estaba orgullosa de sí, orgullosa de sus dioses del bosque, orgullosa de Richard Wagner, y su anillo de los Nibelungos; una Alemania supremamente desarrollada a nivel científico y filosófico, madre de pensadores tan enormes como Walter Benjamin, Gottlob Frege, Friedrich Engels, Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Edmund Husserl y el mismo Karl Marx. 

Una Alemania madre nada más y nada menos que de Friedrich Nietzsche en quién Hitler, en una aberrada interpretación del “Superhombre”, pondría la bandera de la ideología del Tercer Reich; una Alemania madre de pensadores y poetas de la altura Friedrich Schelling, Arthur Schopenhauer, Johann Wolfgang von Goethe y Martin Heidegger, madre de uno de los más grandes pensadores de la historia occidental; Immanuel Kant, autor de la importante obra de la filosofía “La Crítica de la Razón Pura”, era la Alemania de Gottfried Leibniz y Friedrich Schiller, la Alemania en donde la filosofía occidental, aún en la actualidad, pone sus pies, una Alemania donde la poesía y la literatura encontraron nichos maravillosos. 

Pero también era la Alemania donde la música pudo conseguir un desarrollo impresionante llevándola a ser una de las artes más contundentes y abstractas, y por tanto más hermosas dentro del ideal estético en la historia de occidente; que dio a luz a compositores como: Ludwig van Beethoven, Johann Sebastian Bach, Johannes Brahms, Richard Strauss, Robert Schumann, Felix Mendelssohn, Georg Friedrich Händel, entre muchos más de un gran peso para la música de occidente. 

Cómo fue qué esa Alemania, que esta gloriosa sociedad, quiso olvidarse por completo de su cultura. 

Qué fue lo que pasó, cómo fue que este gran bagaje histórico quedó casi enterrado. 

Cómo fue que esta maravillosa Alemania, no quiso volver a saber nada, nada de sí misma. 

El fin, empieza en los años 30 donde aún los locos años 20 rebotaban en las paredes de los salones de baile de las ciudades importantes de esta nación, y el "swing" tan protagonista en esta época, también estuvo presente. Tanto así que las bandas Alemanas de música de baile, realizaban fusiones con este género para estar dentro de la moda. 

Berlín se había convertido en un epicentro cultural y en él se podían encontrar gran cantidad de salones de baile y centros donde la música popular de la época tenía su espacio. Aquellos eran los días en que Zarah Leander, Rosita Serrano y Marlene Dietrich, entre otras, sonaban en los cafés, en la radio y realizaban fastuosas presentaciones en teatros y salas de conciertos. Lili Marlene de Marlene Dietrich, era casi un himno.

Pero fue Zarah Leander, la preferida de Hitler; y quien se convertiría en el símbolo del cine Alemán. 

La tradición de música clásica alemana estaba más fuerte que nunca con todo su poder histórico. La gente asistía a las grandes óperas; el anillo de los nibelungos de Richard Wagner era una de ellas. La gente estaba contagiada de un ánimo de grandeza que latía en cada uno de sus corazones. Se dejaban llevar por los bellos conciertos de cuartetos de cuerda de las “Variaciones Goldberg”, de Bach. Alemania florecía como sociedad en su cultura y en su arte. 

Pero atrás de todo este esplendor se escondía un oscuro objetivo por parte de quienes estaban en el poder. 

En 1933 el partido Nacionalsocialista de Hitler llega al poder y emprende el proyecto bélico por medio del cual pretende poner a sus pies a toda Europa y después de esta al mundo, con un ideal de raza superior, pero sobre todo de intolerancia ante toda diferencia. 

Pero como se conoce, esta Alemania Nazi, en esta ambición de conquista y en un acto de soberbia, abrió dos frentes de batalla; el frente Occidental y el frente Oriental, lo cual fue un error porque, no pudieron sostenerlos a ambos; y el frente oriental cayó y por allí el inicio de la derrota alemana. Con la derrota de Estalingrado, después de una cruel batalla, empezó el fin del Nazismo y con esto el de toda esta gloriosa Alemania que atada a un discurso nacionalista y de reconstrucción de un antiguo imperio, sucumbió en sus ancianas desenfrenadas de poder y odio.  

El Nazismo no solo destruyó físicamente Alemania, mató todo su espíritu; mató ese Ser, Ser como lo entendieran Martin Heidegger, Karl Jaspers y Hegel. Era ese Ser en tanto orgulloso excesivo de Alemania, era Ser en tanto creerse superior a los demás pueblos, ese Ser en tanto solo posibilidad de existencia y triunfo del pueblo Alemán ante el mundo. 

Por eso mismo, fue que después de la derrota, la pequeña Alemania que sobrevivo no quiso saber nada de lo que fue el Tercer Reich.

Uno de los ideales de este era el nacionalismo alemán, que buscaba enaltecer todos la valores Germanos, y con esto toda su cultura, en la cual estaba todos estos grandes músicos, pensadores y las demás personas brillantes del arte y la ciencia. 

Entonces, Alemania enterró junto con la Esvástica, a Wagner, a Bach, a Brahms, a Strauss, a Schumann, a Mendelssohn, a Händel al mismo Nietzsche; nadie quería escuchar a otra ves a Wagner nadie quería siquiera saber nada que se relacionase con el Tercer Reich. No querían saber nada pero nada de lo que fue esa Alemania que los llevó a ese vacío enorme que les significó la posguerra. 

Y viene la pregunta; ¿fue la segunda mundial el suicidio de la razón? De qué les sirvió a los alemanes ser la sociedad más avanzada de la época si terminaron, construyendo y ejecutando Auschwitz-Birkenau, Bełżec, Sobibór, Treblinka y Varsovia, todos campos de exterminio. De qué sirvieron las obras de Heidegger, Kant, Hegel del mismo Nietzsche, de qué sirvió ese pensamiento tan sofisticado que llegó a tocar altísimos estadios de la existencia humana, si se llegó a la matanza y la masacre de millones de personas inocentes, en un incomprensible acto de barbarie, pero más aún de una barbarie industrializada. Tal vez la respuesta a esta pregunta sea la misma razón; una barbarie industrializada.  

Entonces llegó una época sombría para el pueblo Alemán, llegó el enorme vació de la posguerra, y con ella, esa sensación de no saberse. Ese momento de incomprensión del pasado, de no entender cómo fue que sucedió todo eso; de cómo fue que pasó todo eso que los llevó a la tragedia. 

En palabras de Heidegger podríamos decir que fue el vacío del no Ser lo que los arropó en esta época. Pues ya no era entonces el Dasein “ser siendo”, sino que era el momento más bien de un Nicht Sein “No ser”. 

Pero fue precisamente este no ser, lo que lo llevó nuevamente a la ruta. 

Porque es en este vacío de la posguerra, en esta situación de fin del mundo alemán, que nace, que se origina la “Elektronische Musik”, tan importante para la música electrónica contemporánea y para la identidad alemana de la actualidad. 

Después de esta debacle, el pueblo alemán no quiso saber nada de lo que fueron, sentían que todo eso que habían sido, todo ese esplendor cultural y social, fue precisamente lo que los llevó, de alguna manera, a ese situación de vació que como pueblo estaban padeciendo en la posguerra. 

En esto, una de las cosas que los Alemanes no soportaron, fue el hecho de tener que conocer la muerte y barbarie de los campos de concentración. El U.S. Army, en un ejercicio de hace entender al pueblo alemán la dimensión de la tragedia que habían causado, después de la derrota, los obligó a visitar los campos de concentración y exterminio que Hitler, su gobernante había construido. Lo que significó el avergonzamiento supremo y derrota moral del pueblo alemán. 

Entonces, nadie en Alemania soportaba nada que les recordara eso que fueron, en esto, y en la música como en las diferentes facetas de su cultura, no querían saber de sus grandes personajes, empezando por el mismo Wagner, quien se convirtió en una especie de ícono sonoro del Tercer Reich. 

Era tanta la aversión que el pueblo alemán tenía con su tradición, que en la música, no querían saber nada, ni siquiera de la forma cómo antes de la guerra se hacía. 

Así, en lo que fue el fin del mundo Alemán, tuvieron que hacerse a un nuevo mundo, y entonces lo hicieron desde cero. 

En el contexto musical, hubo muchos que quisieron olvidar sus típicos instrumentos, sus típicas partituras, sus procesos de composición, porque todo esto les recordaba, lo que no querían recordar. 

Así, sin las conocidas influencias de sus maestros. Sin sus sonidos; sin bronces, sin cuerdas, sin tambores, etc., sin nada que de alguna manera les pudiera traer aquella Alemania que yacía bajo el búnker de Hitler. Empezaron. 

Entonces, primero empiezan los científicos, por medio de los avances que alcanzaron en la tecnología de guerra, a generar sonidos, a partir de varias técnicas relacionadas con la ciencia bélica, sin embargo van a ser los mismos músicos, apoyados en estas tecnologías, quienes marquen el inicio de lo que será la “Elektronische Musik”, y entre ellos aparecerá un hombre que vivió la tragedia de la segunda guerra mundial, un hombre que tuvo que trabajar de obrero en una fábrica, de guardia en un parqueadero, de vigilante de viviendas de las tropas de ocupación, para poder pagar sus estudios en la universidad de Colonia. Este hombre llevaría a Alemania, junto con otros, a ser una de las potencias más relevantes de música electrónica en el mundo y le daría, en la música, nuevamente una identidad; su nombre es Karlheinz Stockhausen.

En 1946, es decir a tan solo un año de la caída de Alemania, en la ciudad Alemana de Darmstad, al sur occidente de Alemania, a unos 30 kilómetros al sur de Fráncfort, fueron fundados, por Wolfgang Steinecke, los Cursos Internacionales de Verano de Música Contemporánea –Los Curos de Darmstad-. Estos cursos pretendían dar el giro a la música alemana después de la Guerra, eran precisamente la materialización de esa nueva idea alemana de no querer saber nada más de lo que fue su música y su cultura antes de la guerra, y en esto de su realidad para ese momento.  

Fueron estos cursos, que influyeron la música contemporánea de ese momento; entiéndase esta en el contexto Alemán como “Serialismo” y corrientes afines; estos cursos llegaron a tener un gran nivel de reconocimiento, tal que de ellos se creó la Escuela de Darmstadt, referente del avance musical en esta época. 

Estos cursos se realizaron hasta 1970 anualmente y, tras esa fecha, cada dos años. En la actualidad estos cursos y sus conciertos son uno de los eventos musicales más prestigiosos de Europa: se caracterizan por conjugar la enseñanza de técnicas compositivas contemporáneas y la interpretación de obras nuevas. Gracias a estos cursos, la ciudad de Darmstadt es hoy uno de los centros más importantes de música contemporánea, y particularmente sirve de referencia para los compositores alemanes. 

A estos cursos asistieron personajes importantísimos para la historia de la música como: Theodor Adorno, John Cage, György Ligeti y Luigi Nono, entre muchos otros de igual importancia. 

Entonces, fue en 1951, que Stockhausen se matriculó en ellos, tomando contacto con la música de Anton Webern y con la nueva generación de compositores “serialistas”. Allí conoció al compositor belga Karel Goeyvaerts, que había estudiado análisis musical con Olivier Messiaen y composición con Darius Milhaud en París, y que influyó en la decisión de Stockhausen de realizar esos mismos estudios; encaminados al serialismo. 

De otro lado y otra ciudad alamana, en este mismo año, en 1951, se fundarían los estudios de música electrónica más famosos del mundo, en la radio oeste de Colonia Alemania o “NWDR” por sus siglas en alemán, después que el físico Werner Meyer, el técnico de sonido Robert Beyer y el compositor Herbert Eimert convencieran al director de esta radio, Hanns Hartmann, de la necesidad de dicho espacio. 

Posteriormente esto sería conocido como Radio Colonia, lugar donde Stockhausen desarrollaría gran parte de su trabajo. Y en la misma ciudad donde antes había cursado su pregrado en la Universidad de Colonia. 

Estos dos lugares, Darmstad y Colonia, tendrían una estrecha relación. Entre ellos se generaría el sonido que daría paso a la que se denominó “Música Electrónica Pura”. 

En el mismo año de la creación de la NWDR en Colonia, fueron transmitidos los primeros estudios de música electrónica en un programa de la propia radio y presentados en los Cursos de Verano de Darmstadt. Y fue en 1953 que hubo una demostración pública en la sala de conciertos de la Radio, donde se dejaron escuchar siete piezas electrónicas. Los compositores de estas piezas eran Herbert Eimert, Karel Goeyvaerts, Paul Gredinger, Henry Pousseur y Karlheinz Stockhausen. Todos participantes de los cursos de Darmstad. 

Pero qué fue lo que concretamente Stockhausen hizo, que lo llevó a ser tan importante para la música, aparte de ser asistente en los cursos de Darmstad y haber trabajado en Radio Colonia.

Para verlo, tenemos que empezar por hablar del dodecafonismo y su relación con el serialismo en este periodo, la posguerra. 

Stockhausen empezó a trabajar en Radio de Colonia, mientras asistía a los cursos de Darmstad, este estudio estaba equipado con la vanguardia de la época en desarrollo de sonido y de física, que de alguna manera devenía del desarrollo bélico que tuvo la Alemania Nazi. Y teniendo en cuenta que sus fundadores fueron, como lo mencioné, un físico y un técnico de sonido además de un compositor. 

En este estudio Stockhausen tuvo las herramientas para plasmar todo ese conocimiento que estaba adquiriendo en los cursos de Darmstad, y en toda su etapa de formación musical en Colonia.  

Entonces por un lado este man, estaba realizando un trabajo de composición en el cual estaba dándole muchos más atributos al dodecafonismo por medio del serialismo integral, basado en los conocimientos que estaba adquiriendo en los cursos de Darmstad junto a los serialistas; y todo esto lo estaba haciendo sobre la tecnología que le proporciona el estudio de Radio Colonia. 

Primero, con la invención de la cinta magnetofónica, durante el Nazismo, se pudo realizar la grabación de sonidos que no provenían de ningún instrumento acústico ni de algo, digamos del mundo real, ya que permitía una mayor capacidad de grabación; capacidad que la nueva cinta magnetofónica tenía. 

Entonces, teniendo esto, se empezaron a grabar sonidos provenientes de las maquinas. 

Estos en un inicio eran solo señales radiales pasadas por una suerte de compresores de le época y alguno otro más proceso de señal, es decir procesos físicos de señales sonoras que luego se fueron complejizando.

Todo esto significaba, que por primera vez, no era el mundo en tanto ente vivo, el que proporcionaba los sonidos, sino eran aparatos en muchos casos no pensados para hacer música, los que daban los sonidos. 

Bien, hasta aquí solo hemos hablado de la fuente de los sonidos, no del orden de los mismos en el tiempo y el espacio sonoro, es decir de la composición.

Esa composición, se estaba dando principalmente en Stockhausen, en ir mucho más allá de lo que el dodecafonismo fue; es decir, en hacer series no solo en la escala cromática, series respecto de la altura, con igualdad de parámetros lo cual significada la pérdida de un centro tonal, “Atonalismo”; sino que se estaba llevando ese serialismo a los demás parámetros de la música, y esto quiere decir; poner series en las dinámicas, en el ritmo, en el tempo, en el timbre, etc., en todos los parámetros de la música, lo que se llamaría “Serialismo Integral”. 

Este Serialismo Integran junto con aquellos Procesos Físicos de Señales Sonoras, grabados en estas nuevas Cintas Magnetofónicas, sería lo que se conocería como los inicios de la Música Elctronica Alemana o Elektronische Musik, la más pura de todas las músicas de este tipo, y ya veremos por qué.  

Se dice que fue Música Electrónica Pura, todo ves que no utilizó sonidos acústicos, ni sonidos del mundo, para su construcción, solo en ella existen sonidos generados a partir de procesos de señales sonoras; al contrario que en la denomina “Música Concreta” francesa, en donde se utilizaron sonidos de fuentes acústicas, tales como los sonidos producidos al golpear una superficie, o los producidos por un tren en marcha, o por los pitos de los carros. 

Una de las primeras obras relevantes de la Música Electrónica Alemana, fue “El Cántico de los Adolescentes en el Horno” de Stockhausen. 

Cabe resaltar que en este momento este tipo de música era solo de interés académico y científico. 

De otro lado, también es importante mencionar que en este momento, ya se habían empezado a mezclar sonidos acústicos con los procesos de señales sonaras. En esta obra se puede escuchar ambos con toda claridad, de un lado voces humanas con los procesos de señal, todo guardando siempre el “Serialismo Integral”.  

En este punto ya tenemos la Elektronische Musik en el escenario de la música, pero solo de la música académica, no ha llegado a popularizarse. Y es aquí cuando entra en escena la banda pionera de este género y que llevarían a esta música a escenarios de todo el mundo; quienes de alguna manera la popularizan. Ellos son Kraftwerk, y es en este punto de nuestra narración que volvemos al inicio; volvemos a escuchar la canción con la que empezamos “Radioactivity” una de sus más populares canciones. 

Kraftwerk es la banda alemana que sacó de las aulas a la música electrónica; fue formada por Ralf Hütter y Florian Schneider en 1970 en Düsseldorf, Alemania.

En la década de 1970 y principios de los años 1980, su sonido distintivo fue revolucionario, y tuvo un efecto duradero a través de muchos géneros de la música moderna. Llegando a ser considerados íconos de la cultura pop y llegando a influir un gran número de artistas por su música e imagen. 

Pero cómo fue que Kraftwerk tomó toda esa herencia de Stockhausen, pues sus fundadores: Ralf Hütter y Florian Schneider, fueron alumnos del mismo Stockhausen, y él los destacaría como unos de sus alumnos más destacados. 

Entonces; después de esa ilusión de una Alemania que dejaba a las demás naciones por medio de una distancia enorme en términos de desarrollo cultural y social, llegando a tocar, aparentemente, picos altísimos del pensamiento y del desarrollo. Llegó la caída más violenta y abrupta que nación alguna hubiese vivido. 

Y entonces, esa orgullosa nación, quiso olvidar por lo completo lo que fue y lo que la llevó a esa debacle, olvidando también lo que fue en su ser musical, y queriendo empezar de cero consiguió una nueva música que desatendía a todo su bagaje musical, tomando elementos que no tenían que ver con lo que estaba pasando en su nación, generando sonidos a partir de invenciones en un mundo donde la realidad no parecía penetrar, tomando estructuras a partir de otras lógicas siempre alejadas de su realidad. 

Esa es la Elektronische Musik, un escape, un inicio después del fin de un mundo al que nadie quiso regresar, una época en la que una nación empezó de cero y generó un universo, un otro mundo, tan fuerte y contundente que hoy en día es parte de su identidad. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La Asistencia fue la Protagonista en Manizales Grita Rock 2015

Manizales Grita Rock ha venido creciendo con el paso de los años gracias a la constancia, motivación y buena gestión de sus organizadores, y la versión del 2015, no solo permitió evidenciarlo sino que dejó ver un festival grande en potencia. Esta sin duda fue una de las versiones del Manizales Grita Rock con más asistencia y que a su vez implicó una mayor presencia de infraestructura y calidad de cartel artístico.

Desde ciudades vecinas como Pereira y Armenia hasta desde capitales como Medellín y Bogotá, entre otras, hubo amantes de la música que armaron plan; ya fuese en "van", en automóviles particulares, en moto o en servicio público; para desplazarse hasta la capital caldense y disfrutar de este festival que cada vez más ratifica su importancia y protagonismo en el occidente del país.

En los tres días acostumbrados, visitantes y propios se deleitaron con el despliegue de artistas e infraestructura que el Manizales Grita Rock estimó pertinente para esta versión. Solo bastó el primer día para superar el número de asistentes respecto de años anteriores; 11.870 asistentes, fue la cifra que la organización publicó en sus redes, cifra importante entendiendo que Manizales es una ciudad pequeña respecto de las capitales del país donde se realizan festivales similares.

Como siempre la inclusión de géneros y nuevas propuestas fue uno de los elementos protagonistas, esto en contraste con la presencia de los géneros clásicos como el Punk, Metal, Reggae y sub géneros, pues bandas de la talla de Moonspell, Espécimien y Gondwana, clásicas en sus géneros, fueron la referencia para que no solo los Punkeros, Metaleros y los seguidores de Jah Rastafari de Manizales, sino también de muchas ciudades del país, se acercaran al festival para apreciar a sus ídolos y referentes ideológicos. Entre ellos Benny Rotten vocalista, o mejor, “gritante” como él mismo manifiesta, de la Banda Espécimen (Hard-Punk, de México). La presentación de esta banda fue toda una puesta en escena; una obra de teatro insignia del Punk Latinoamericano, en la cual demostraron porque son tan respetados por las tribus urbanas directamente relacionadas con el punk y sus sub géneros en Colombia; esto a pesar de nunca haber tocado en un escenario en este país hasta ese momento. 

Por su parte la conocida banda portuguesa Moonspell, hizo que ExpoFerias, sede del festival, se pintara de negro y que las casi de 12 mil personas gritaran en coro sus letras y agitaran sus cabezas al ritmo de su música. Es evidente que este tipo de presentaciones junto con la energía del público no solo hace que el festival sea reconocido a nivel internacional sino que Manizales como ciudad sea vista y recordada por ser una capital de rock, como desde tiempos del recordado “Festival de la Niebla”, se perfilaba.  

De otro lado y paralelo a los shows en la tarima del festival, las ventas y las participaciones de colectivos y tiendas de comercio independiente, se hicieron presentes. Fueron muchas las ofertas de camisetas y "merchandising" de las bandas que se expusieron, entre otros interesantes artículos siempre alusivos al cultura del rock.  


Definitivamente esta versión del Manizales Grita Rock, fue una de las más contundentes en términos de asistencia, calidad del cartel e infraestructura, lo que nos deja con muchas expectativas para el año que viene, sin embargo por ahora nos queda el placer y la satisfacción de haber participado activamente de este bien organizado y consolidado festival de rock del occidente del Colombia.

lunes, 20 de octubre de 2014

La lluvia le abrió un espacio al Manizales Grita Rock 2014

A pesar que amenazaba un fin de semana de lluvias sin fin, el clima hizo un espacio para que Manizales Grita Rock 2014 brillara una vez más en el panorama nacional del Rock. Este festival que año tras año se viene posicionando entre los más importantes del país, y que gracias al compromiso y constancia de sus organizadores tiene a todo un público que de varias partes del país lo sigue cada año, está llegando ser reconocido fuera del país, lo cual no solo le da riqueza cultural al parche “rockero” manizaleño sino también a la ciudad de Manizales, conocida desde hace varios años como un lugar donde el rock y la cultura en general están siempre presentes.

Fueron 30 las bandas que pasaron por el escenario de la sexta versión de este festival. Entre ellas: Municipal Waste, D.R.I, Venom, Lock Up, As Blood Runs Black, Descartes a Kant, Skampida, Sergent García, G.P., Narcosis y El Sagrado entre otras. Todas sin falta recibieron la enorme energía de un público que estuvo de inicio a fin expectante conectado entre el “pogo”, el baile y el “cabezeo” propios de este tipo de festivales.

El primer día estuvo marcado por las denominadas “Nuevas Tendencias” y entre ellas las del Reggae y sus sub géneros, la cuales hicieron los suyo, entre otras bandas, por medio de la agrupación Providencia de la Ciudad de Medellín, quienes pusieron la cuota del ritmo hijo de la cultura Rastafari. Por su parte bandas como Makana, Descartes a Kant dieron mucho de qué hablar pues tanto su puesta en escena y su, digamos, concepto musical se vieron muy claros en el escenario del festival cafetero. 

Aunque para el segundo día de festival el cielo manizaleño se tornó gris para el inicio de la tarde, en la mitad de la misma ese cielo se cambió al azul que se dejó ver entre las verdes montañas de esta ciudad. Entonces desde lo más clásico hasta los más nuevo y potente del Trash Metal, Hardcore y Punk hicieron lo suyo. D.R.I estuvo con una presentación sorpréndete para sus ya curtidos kilómetros en la escena undergraund de estos géneros musicales. Por su parte Municipal Waste “no la sacó” en todo el concierto ya que sus rápidas baterías y guitaras acompañadas por el bajo y la contundente voz de Tony Foresta su vocalista, hicieron que varios de los pogos en el publico fueran solo uno, el cual llegó, bajo la energía de la banda de Richmond Virginia, hasta el ya conocido Wall of death.

Para el cierre del festival el clima seguía ayudando a la tropa “rockera” de eje cafetero. El día; domingo, se notaba la ansiedad y emoción de los miles de “metachos” que acudieron cumplidos a las cita final, no solo para ver a la leyenda del Blak Metal inglés “Venom”, sin también para ver a bandas como Look up y As Blood Runs Black, entre otras que lo dieron todo arriba del escenario. Esta última banda proveniente de los Ángeles California, sorprendió al ‘negro’ público, ya que a pesar de no ser su apariencia la típica de una banda de Metal, sí que fue su música un show fuerte, agresivo y con todo el poder propio de este género tan seguido, por distintas culturas, alrededor del mundo.

Y fue así, y con muchas situaciones más que giran en torno al fenómeno de la música, que el festival Manizales Grita Rock 2014 marco su sexto gol de su exitosa carrera.


Para finalizar es preciso mencionar que este festival, como otros del país, hace que la cultura de la música siga alcanzando los picos que la radio popular y la televisión de masas le restan a las juventudes, las cuales en situaciones, terminan alabando programas como la “voz kids” etc., donde el concepto de lo estético se convierte en dinero de marcas y publicidad para los de siempre, esos programas de los cuales está saturada las televisión de este país. La educación no solo está en el aula de clase, así que gracias Manizales Grita Rock y la gente que alrededor del país hace posible estos espacios de cultura y educación a través del “Rock and Roll”.